Balneario de Alange. Bienestar histórico

La moda de turismo termal no es cosa de hoy. Para reafirmar este hecho hay hallazgos históricos ‘supervivientes’ como el Balneario de Alange en Badajoz. Sus orígenes se remontan a la época romana de Adriano y Trajano y las dos termas circulares que se conservan son prueba de ella.

De esta manera el manantial de Alange con propiedades mineromedicinales beneficiosas se complementa con lo mejor de ayer y las instalaciones, técnicas y terapias más innovadoras del momento, siempre en renovación.

Uno puede sumergirse en las aguas minerales en las piscinas colectivas, pero también en el spa se hallará baños en pilas individuales, duchas escocesas, las famosas termas, piscinas hidromasaje ineludibles, baño turco y, un poco más en seco, inhalaciones del agua mezcladas con oxígeno mineral.

A esto le siguen todos los tratamientos terapéuticos y estéticos posibles realizados por expertas manos con ingredientes inteligentes: masajes con aromaterapia (naranja, lavanda, manzanilla, romero), con arcilla caliente o geles fríos, parafangos, envolturas con te verde o chocolate, exfoliaciones, mascarillas y la aplicación de oxígeno u ozono.

La experiencia del centro se ve también en sus diferentes programas de ocio y medicos que se crean deforma personalizada para cubrir las necesidades o tratar dolencias específicas del cliente.

El lujo se completa con sus dos hoteles de tres y cuatro estrellas y donde uno puede elegir entre una tradicional y cálida casona con patio o un edificio imponente y luminoso al estilo de los balneario europeos. Ambos se encargarán de satisfacer su paladar y completar su descanso.

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