Un viaje con la Resiliencia de compañera.

Te preguntarás que tiene que ver la resiliencia con los viajes, ¿verdad?

La resiliencia es la manera en que te enfrentas al estrés del trabajo,  de las relaciones toxicas,  un despido laboral, estudios exigentes, una ruptura amorosa, la muerte de un ser querido o una enfermedad… en general todo aquello que hace que tengas altos niveles de negatividad y frustración.

Seguramente que en los dos últimos años has pensado en mandar todo al carajo e irte a viajar por el mundo. O al menos cambiar los planes de tu vida.

Pues bien,  si lo hicieras sería un buen ejemplo de un proceso de resiliencia.

Pero te quiero contar algo más…

Hace más de 4 años leí en la universidad un libro que se llamaba “Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida”.

Y me hizo pensar..¿Quién no se ha sentido como un patito feo alguna vez en su vida?

Y es que hables con quien hables, todos sentimos un montón de problemas en nuestro día a día.

Quizás seas de las personas que no le dan importancia a esos problemas. Suertudo

O..quizás seas de los que esos problemas te ha tocado lo suficiente como para tener que empezar de cero otra vez.

Si eres de esos últimos, sabes que el cuándo termina ese problema en concreto, no es el fin. Porque sientes unas consecuencias en ti mismo que no te hacen ser la persona que eras. Por ejemplo, una infidelidad. Aunque termines con esa persona, volver a tener confianza con otra pareja será más complicado (pero no imposible).

Por ese motivo las personas que han sufrido tienen que aprender a vivir de nuevo. La Resiliencia es como el cuento de los patitos feos: Es el hecho de superar un trauma y volverse bello pese a todo.

Por eso quiero utilizar el matiz que incorporan a la definición de resiliencia que es “salir fortalecidos, e incluso aprovechar esa experiencia negativa y convertirla en una oportunidad para crecer”.

Con esta base, me gustaría decir que no es que uno tenga que cambiar completamente, pero si es necesario un tiempo de “break”, en que podemos fundir nuestro tiempo para realizar una resiliencia.

Como creo que no es un proceso fácil, pero a veces, nos gustaría acelerar todo, os propongo que si alguna vez os sentís agotados mentalmente, solo hagáis una cosa: viajar. En unas mini-vacaciones o en un largo viaje. Sea como sea… utilizar ese tiempo viajando para aprender de vosotros mismos y principalmente, a sobreponerse a las situaciones límites que hemos vivido.

Ahí va, los motivos por los que un tiempo de resiliencia viajando te pueden servir de ayuda:

Cuando nos enfrentamos a una nueva situación y que es contraria a lo que teníamos planeado, solo podemos aceptarlo y cambiar nuestra actitud. Por eso, siempre recomendare viajar. Primero porque si vas con un plan sin establecer, siempre te quedarás sin plaza en ese tren o sin un hostel donde dormir (o al menos el más barato). Y si vas con todo planeado, siempre algo saldrá mal, te lo aseguro. Pero lo importante es aprender como tomarse ese tipo de cambios fuera de lo planeado.

  • Soñar. Dicen que uno de los procesos más importantes de la resiliencia es dormir, ya que el trabajo del sueño permite recuperar el control. Por eso, ¿qué mejor manera que descansar de verdad? Ya sea en un hotel 5 estrellas o en un albergue, sé por experiencia que caer rendida al final del día tras visitar una ciudad, ha sido cuando mejor he descansado.
  • Para convertirnos en personas resilientes, es importante establecer buenos vínculos con personas importantes en nuestra vida. Hablando de viajes…si lees alguna de las historias de personas que realizan grandes viajes, encontrarás que muchas de ellas encontraron a personas que les cambiaron la vida, personas importantes que a día de hoy no han dejado de serlo. Por eso, te sigo animando a que viajes y conozcas personas. Estas pueden ayudarte en tu proceso de resiliencia.
  • El humor. Todos sabemos que cuando realizas un viaje, es para disfrutar, tu cabeza desconecta y tu ánimo mejora. Por eso, es buen momento para utilizar el humor como un proceso de transformar una desgracia en placer. Si además, expones tu propio problema con humor y haces creer a los demás que la situación no es tan grave, terminarás creyéndotelo tu mismo que no lo es. Si te parece difícil y tu problema es una ruptura amorosa, puedes buscar en la ciudad donde viajas una obra cómica de teatro sobre el amor. Aprender a reírse de lo que ha pasado es aprender de uno mismo.
  • Realiza actividades para estimular tu creatividad, y a la vez, tu resiliencia. Puedes empezar un blog de viajes para contar tus experiencias a los demás, hacer manualidades para vender y sacarte un dinero para tu próximo viaje, hacer tu propio plan de viaje sin agencias, visitar eso que no está marcado en tu guía de viaje…así que ya sabes, no pongas limites a tu creatividad..
  • Dicen que el proceso de resiliencia hace que la persona “herida” oriente su vida, modificando recuerdos para convertirlos en agradables y poder aceptarlos. Bien, por ejemplo el hecho de haber tenido ese trabajo que no te gustaba, ha hecho que tengas unos ahorros para poder hacer uno de los viajes con los que soñabas.

Como ves, mediante la resiliencia podemos alejarnos del pasado para que la vida sea más llevadera y a convertir el dolor del momento en un recuerdo.

  • Y por último..buscar “eso”. Todos llevamos dentro esa fuerza que nos empuja a encontrar algo, una persona o un acontecimiento que cambie nuestra vida. ¿Y porque no utilizarlo para encontrar un motivo por lo que seguir luchando en nuestra vida? Quizás si utilizas tu fuerza para viajar, descubras que quieres vivir de eso o encuentres algo que te haga disfrutar de tus siguientes pasos.

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